Toro Muerto está ubicado en la provincia de Castilla en Arequipa, muy cerca al río Majes, cuyos inigualables camarones son el ingrediente principal de un buen grupo de las delicias culinarias que guarda la Ciudad Blanca.
Cóndores, zorros, alpacas, grandes serpientes y peces, entre otros muchos dibujos de animales se confunden con figuras geométricas y bailarines tallados en piedra que, pese a los siglos, parecen seguir danzando. Mucho se especula sobre el motivo de los dibujos. Hay quienes dicen ver figuras de platillos voladores y extraterrestres donde otros interpretan soles y bailarines enmascarados. Lo único que se conoce con exactitud es que la zona era recorrida por viajeros que buscaban llegar al río Majes, continuación del Colca. Asimismo, la facilidad para labrar la dacita, piedra que probablemente llegó a ese lugar expulsada por alguno de los volcanes, hizo de la zona el lugar ideal para los antiguos talladores, quienes usaron hachas y cuchillos con diversas técnicas, como son el golpeado, el rayado, el desastillado y la percusión.
Siglo tras siglo, esta joya arqueológica hace frente al viento que implacable erosiona las piedras para borrar el recuerdo. Sin embargo, el mayor enemigo del complejo son algunos de sus visitantes, que no han dudado en romper las piedras para llevarse de recuerdo los hermosos dibujos. Hoy solo los guías de la zona recuerdan que en una de aquellas rocas se llegó a encontrar 152 dibujos, y abundantes esquirlas cerca de la entrada dan cuenta del paso de los ladrones.
La depredación, sin embargo, no ha restado la magia del desierto y el viento que parecen contar la historia milenaria de las piedras que miran ansiosas al valle del Majes. |